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Hoteles para insectos

Hoteles para insectos

Aunque pudiera parecer paradójico, los seres vivos que viven a la intemperie no están sometidos ni prosperan en cualquier condición climática. Al igual que nuestra especie, plantas y animales tienen sus preferencias, en el caso de las plantas, no todas prosperan, y crecen en todos los suelos, pueden requerir mucha o muy poca agua, sombra o sol directo, frío o calor, por citar sólo algunas de las variables que existen en el entorno silvestre y que determinan a su vez el éxito de unas plantas o de otras en algunos lugares, latitudes o incluso que puedan sobrevivir sanas en una maceta en nuestra casa.

En el caso de los animales que también son seres muy diversos, los requerimientos son variados e incluso más demandantes, pues la mayoría aprovecha su capacidad de locomoción para migrar de un lugar a otro en busca de condiciones propicias y acordes a sus necesidades.
Para quien observe aves, esto es un hecho bastante conocido, pues aunque baste con una modesta rama en la que posarse, requieren de un lugar cálido pero que no sea muy caliente, seco, y acogedor para que puedan criar a su nidada y más adelante sacar a sus polluelos avante.

Pero las aves son de lejos los únicos animales que hacen nidos, existen una multitud de artrópodos que aunque diminutos y desconocidos, también dependen de un lugar tranquilo, seguro y seco para poder pasar la noche o depositar sus huevos.
En reconocimiento de esto surge el programa para colocar “Hoteles de insectos”.

Aunque le reacción más común es la de sorpresa, o curiosidad, pues para la mayoría de las personas, no es imaginable que un insecto necesite una casa, pues son muy pequeños y pueden caber en cualquier lado. La idea que guía éste proyecto, deriva del reconocimiento de la importancia de los insectos en el ecosistema.

En general los artrópodos de interés para éste proyecto son insectos y diversos tipos de arañas, y en conjunto representan una parte grande de la diversidad de especies animales que existen en cualquier lugar, y desde luego las Áreas Naturales Protegidas, no son la excepción. Pues son tanto en catidad de biomasa, es decir peso neto de materia viva, como en número de especies, son más abundantes y numerosos que las aves y mamíferos. Además de que interactúan profusamente en todos los niveles tróficos, pues son a la vez consumidores primarios como presas y depredadores, alimento de aves, reptiles, mamíferos, anfibios y peces, también son degradadores de la materia orgánica, lo que facilita la disponibilidad de nutrientes para todos los organismos, en especial plantas y hongos (cuya importancia es indiscutible). En fechas recientes, diversos países e instituciones cientifícas y de conservación han optado por implementar proyectos que permitan a la fauna prosperar y tener éxito en los entornos que son destinados como Áreas Naturales Protegidas, parques y reservas de la vida silvestre, pues cada día su extención es más reducida y los animales dependen de condiciones específicas que no siempre se presentan con la misma frecuencia en el entorno en que viven. Por ejemplo los huecos en los árboles son distintivos de árboles adultos y hasta viejos, lo que en el caso de los bosques jovenes o sujetos a programas de extracción forestal, no se crean en los números naturales. Pero ese “servicio ambiental” que proporconan los huecos en los árboles adultos, como son nidos para ardillas, búhos y otras aves, además de anfibios, reptiles y artrópodos, puede ser sustituído creando espacios homólogos y situados en puntos que cumplan con la altura, sombra y cercanía a los cuerpos de agua que pudiesen requerir las diferentes especies que hacen usos de estos espacios. Con el tiempo esto repercute en tasas de supervivencia más altas y un mayor número de estos animales, aunque el área sea menor a la habitual.

En el caso de “Los hoteles de insectos”, la premisa es similar, pues se crean espacios, secos y protegidos de la intemperie, con el fin de hacer prosperar especies de artropodos benéficas, como son las abejas solitarias, que son la mayoría de las especies de abejas que existen en los ecosistemas silvestres y que tienen una dinámica de colecta de polen mucho más activa que las abejas mieleras tradicionales, en éste caso especifico está dirigido el proyecto, pues a nivel mundial ya se reconoce el declive de las poblaciones de insectos polinizadores, como son las abejas y abejorros que viven en pequeños huecos en los áboles o el suelo.

Otros de los insectos a los que está dirigido el proyecto es al desarrollo de lugares para la puesta de huevos, o de pupas de escarabajos, mariposas, moscas, mantis y demás. Pues su diversidad también impacta la polinización o la disposición de biomasa proteínica efectiva que pueden consumir a su vez otros animales como ranas, aves, reptiles y mamíferos.

Los “Hoteles de Insectos” tienen como propósito, crear espacios para incrementar la biodiversidad local, y son a su vez, estructuras de materiales en su mayoría biodegradables y de bajisíma huella de carbono, pues usan sustratos como coco, grava, madera, bambú, hojarasca y paja. Tampoco son exclusivos de insectos, pues esos escondrijos son útiles para arañas, cienpiés y lagartijas.

Estos fueron colocados en el orquideario del CICN Yumka’ para favorecer la reproducción de las orquídeas nativas, heliconias, palmas y aráceas que forman parte de ese jardín, pues aunque varias de éstas plantas se pueden clonar a si mismas, es importantisímo permitir que cumplan su cliclo natural y logren tener descendencia fértil y con variedad genética, lo que las protege de las enfermedades, y a su vez es un método de mayor impacto en la restauración de los estratos de sotobosque y epifíto que en el ANP se encuentran degradados por la acción de los hervíboros. Por lo que los “Hoteles de insectos” son una herramienta que ayuda a facilitar la creación de nuevas semillas naturalmente. Aunque es sólo el comienzo de una serie de estrategias similares que pretenden crear sitios para la proliferación de otros organismos clave en las dinámicas ecosistémicas, como son la dispersión de semillas y la polinización por otras especies como son aves y murciélagos.

 

Información del proyecto con: Carlos Eduardo Rubio Valdéz.

Día del manatí

Día del manatí

Cada 7 de septiembre se celebra en México el día del manatí.

Existen sólo tres especies de manatíes en el mundo (género Trichechus) y de ellas sólo una se encuentra en la región de Norteamérica: el mantí caribeño (Trichechus manatus), habitante otrora común en ríos, lagunas y aguas estuarinas, de aguas cálidas, a lo largo de la costa atlántica, desde Florida en los USA hasta Panamá y las Antillas. Son reconocidos por ser animales grandes, de hasta 3.5 metros de longitud y una tonelada de peso (1000) Kg [con un record de 1600 Kg]. Animales serenos, de movimientos pausados y gentiles, se alimentan de la vegetación rivereña, flotante y los pastos marinos, mientras nadan ya sea en solitario o en grandes grupos, en los que mantienen vidas sociales activas y pacíficas, suelen emerger a la superficie con regularidad, siendo sus narices y colas en forma de remo las manifestaciones más comunes de su presencia, no obstante también son capaces de soportar inmersiones de hasta media hora.
Los manatíes son un mamífero icónico en la conservación, ya sea en aguas continentales u oceánicas, es apreciado por su carisma, beneficio a las aguas (pues controla las explosiones de vegetación flotante que traen consigo problemas como navegabilidad o muerte  masiva de peces) y su modo sumamente pacifíco. Actualmente sus poblaciones van en declive, debido a una variedad de factores como son:
reducción de su habitat, pues la navegación de las aguas con motores de hélice, suele herirlos y hasta matarlos, la calidad de las aguas que llega a extremos en los les es imposible sobrevivir debido a la contaminación fecal humana y la intoxicación por residuos industriales, otro problema aunque cada día menos común debido a las campañas para su conservación, es la cacería, pues antes su carne y grasa eran muy apreciadas por su abundancia y facilidad de obtención (pues como animales lentos y pacificos eran presa facilisíma de cazadores). El declive de sus poblaciones no se ve favorecido debido a su lenta reproducción pues aunque la hembra puede concebir una sola cría cada año, la cría debe mantenerse con su madre al menos dos años, lo que limita el nacimiento de una nueva cría cada tres años aproximadamente. Tardando en alcanzar la madurez sexual en al menos 4 años. Los manatíes tienen un promedio de vida de alrededor de 60 años.
Se reconocen dos sub especies de manatíes: Trichechus manatus latirostris para los USA y las islas cercanas a la costa de Florida, y Trichechus manatus manatus para el resto de las poblaciones, que ocurren del Golfo de México hasta Panama.

Los sirenios se agrupan en dos familias, los dugones (Dugongidae) que agrupan a los dugones y la extinta  (1769) vaca marina de Steller (que por cierto fue el sirenio más grande conocido, con una longitud de 7.5 metros), y los manatíes que son representados por tres especies, una norteaméricana, una sudamericana y una sudafricana. Del género Trichechus, que es al que pertenecen todas las especies de manatíes, se pueden incluir las siguientes generalidades:
Miembros delanteros en forma de aletas; carencia de miembros traseros; presencia de una aleta caudal ancha y grande en forma de remo, horizontalmente aplanada; la piel es gruesa, y casi carente de pelo, sus vibrisas (bigotes) son largos y rígidos y están presentes a lo largo de los labios; el hócico está dirigido hacia el inferior del cuerpo; la naríz presenta valvúlas en los nostrilos (que sellan la nariz y le permiten sumergirse sin que se meta agua en ellas); el cuello es corto; los ojos presentan una membrana nictitante gruesa (que protege los ojos mientras observa abajo del agua); las hembras poseen dos mamas en el pecho; los machos poseen testículos abdominales y ocultos; su esqueleto es denso (paquiosteosis) y por lo tanto pesado, se piensa que esto le permite hundirse con mayor facilidad pues posee una flotación natural muy buena (por el gas interior y la grasa); el cráneo es grande en proporción con el cuerpo; a diferencia de la mayoría de los mamíferos, los manatíes poseen 6 vertébras en el cuello (los demás poseen 7); la dentición por lo regular está reducida salvo los molares, y en lugar de dientes persentan placas córneas duras, en el paladar y la mandíbula inferior, cabe mencionar que aparte de la forma de la cola, los manatíes y dugones se diferencían porque estos últimos poseen incisivos con forma de colmillo, además de que tienen menos molares que los manatíes 3 en cada lado y los manatíes 10.

Los origenes de los sirenios se remontan al periodo Eoceno y tienen un ancestro en común con los proboscideos (elefantes).

En la naturaleza los manatíes socializan dandose “besitos” y viven en grupos por lo general de 20 individuos, se alimentan preferentemente de noche, aunque no tienen ningún horario particular para permanecer activos.

Conócelos en tu recorrido por Yumka’, en Tabasco, México.

Fuentes:

-Don E Wilson and Sue Ruff-
The Smithsonian Book of North American Mammals 1999
Smithsonian Institution Press, USA.

-Ernest P. Walker-
Mammals of the World Vol II
3rd edition 1975

-Carlos Rubio Valdéz- Editor.